Un asistente que responde con tu información y te avisa cuando alguien vale la pena.
No un chatbot que repite un guion. Un asistente que conoce tu operación, contesta lo que preguntan de verdad, dice de dónde sacó cada respuesta y te pasa el contacto de quien está listo para hablar.
El asistente de esta web es uno. Abrilo y preguntale lo que quieras.
La información está. El problema es que nadie la encuentra.
Toda organización acumula respuestas: en documentos, en correos, en videos, en la cabeza de dos o tres personas. Cuando alguien pregunta desde fuera, esa información existe pero nadie la alcanza a tiempo.
La consecuencia no es que la gente se enoje. Es más silenciosa: se van sin decir nada, y nunca te enterás de que preguntaron.
Tres cosas concretas, no capacidades abstractas.
El asistente que atiende y capta
Responde sobre lo que hacés, conduce la conversación y, cuando detecta a alguien con intención real, te avisa al instante con el contacto y el contexto de la charla.
El de esta web hace exactamente eso: guarda cada conversación y me escribe al celular cuando aparece un contacto que vale la pena.
El que busca en tu propio conocimiento
Se alimenta de tus documentos, tus videos, tus manuales. Responde con esa información y no con lo que se imagina.
Uno que monté sobre 94 videos transcritos responde citando el video exacto y el minuto donde está dicho.
La automatización que conecta lo que ya usás
El asistente no vive aislado: escribe en tu correo, en tu mensajería o en el sistema que ya tenés. Sin cambiar de herramientas.
Sin plataformas nuevas ni suscripciones que se acumulan: sobre lo que tu equipo ya abre todos los días.
Las tres dudas que aparecen siempre.
¿Y si se inventa una respuesta?
Es el riesgo real, y por eso la respuesta va con la fuente. El asistente cita de dónde sacó lo que dice, el documento o el video y el minuto, y quien pregunta puede comprobarlo. Si no encuentra la información, lo dice en vez de rellenar el hueco.
¿Qué pasa con mis datos?
Tu información no entrena ningún modelo público. Las conversaciones se guardan donde vos decidas y durante el plazo que decidas. Antes de empezar te digo con claridad qué se almacena, dónde y por cuánto tiempo.
¿Cuánto tarda?
Un asistente que atiende y capta, semanas y no meses. Uno que busca dentro de tu conocimiento depende del estado de ese material: si hay que transcribir y ordenar, ese suele ser el trabajo más largo. Te lo digo antes de arrancar, no a mitad de camino.
Tres pasos, sin sorpresas.
Una charla
Media hora para entender qué te preguntan y qué te cuesta responder. Si no veo que valga la pena, te lo digo ahí.
Una prueba real
Un asistente funcionando con tu información, no una presentación. Lo probás vos y decidís sobre algo que existe.
En producción
Instalado, conectado a lo que ya usás y con tu equipo sabiendo cómo se sostiene. Sin quedar atado a mí para cada cambio.
Empecemos por la pregunta más simple: ¿qué te preguntan todos los días?
Si tenés esa respuesta, ya tenemos por dónde empezar. Media hora, sin compromiso, y salís sabiendo si esto te sirve o no.
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